
La neuroeducación emocional es una disciplina que integra la neurociencia, la psicología y la educación para comprender y mejorar el proceso de aprendizaje, enfatizado especialmente en las emociones. De esta manera Meneses (2019) afirma que:
“Las emociones encienden y mantienen la curiosidad y la atención y con ello el interés por el descubrimiento de todo lo que es nuevo: un alimento, un enemigo o cualquier aprendizaje en el aula; en definitiva, las emociones son la base más importante sobre la que se sustentan todos los procesos de aprendizaje y memoria.” (Pág 212).
Por ende, el desarrollo emocional fomenta el proceso de aprendizaje, puesto que, estas estimulan las redes neuronales intensificando las conexiones sinápticas, logrando así mejorar el aprendizaje al involucrar las emociones.
- Rol del docente: Desde el punto de vista de Buitrón y Navarrete (s.f) “El docente emocionalmente inteligente es, entonces, el encargado de formar y educar al alumno en competencias como el conocimiento de sus propias emociones, el desarrollo del autocontrol y la capacidad de expresar sus sentimientos de forma adecuada a los demás.” Con esto se quiere decir que, el docente es quien fomenta o promueve la inteligencia emocional en el aula, ayudando a los niños y niñas a gestionar y reconocer sus emociones, lo cual repercute de manera positiva en su bienestar y proceso de aprendizaje.
- Rol del estudiante: En la neuroeducación emocional, el estudiante asume un rol activo donde sus emociones no solo son reconocidas, sino también valoradas como parte fundamental del proceso de aprendizaje. Ya no se le ve solo como alguien que recibe conocimientos, sino como un ser integral que siente, piensa y actúa, y cuya participación está atravesada por su mundo emocional. Al identificar y gestionar lo que siente, el estudiante desarrolla habilidades como la empatía, la autorregulación y la conciencia de sí mismo, lo que le permite aprender con mayor sentido, conectar con sus compañeros y construir relaciones más sanas en el entorno escolar. Su papel es explorar, expresarse libremente y aprender desde un espacio seguro, donde el vínculo afectivo también enseña.
- Cómo se evidencia en el aula: La neuroeducación emocional se nota en el aula cuando los niños se sienten en confianza para hablar de lo que sienten, cuando saben que no serán juzgados por llorar, estar tristes o estar muy felices. Se ve en esos momentos en que un cuento los hace reflexionar o cuando un abrazo del profe les da tranquilidad. También cuando entre ellos mismos se cuidan, se escuchan y se apoyan. Es ese ambiente donde aprender va de la mano con sentir, y donde las emociones no se dejan de lado, sino que se usan para crecer juntos.
ORIENTACIONES QUE PUEDES APLICAR EN EL AULA
